La primera duda que nos asalta sin poder evitarlo es:

¿Son, realmente, los datos una tecnología clave para las empresas? Lo que en algunas ocasiones se acompañaría de un posterior: “…Y si eso que dices fuese cierto, un proceso tan laborioso solo traería más trabajo, y no está la cosa como para perder el tiempo en reinventar la rueda. No se manejan tantos datos…”

Nada más lejos de la realidad. Todas las empresas, independientemente de su tamaño y sector , gestionan y trabajan con multitud de datos que pasan por delante de sus narices sin darse realmente cuenta del diamante en bruto que poseen en su interior. Solo hace falta pararse, alejarse y ver la situación con algo más de perspectiva. No pienses en el tiempo que invertirás hoy en el proceso, y sí en las ventajas que te aportará en el futuro más inmediato.

No, este no es un artículo para darte la capacidad o los “tips” para que tú mismo/a puedas llegar a elaborar tu propio modelo  de datos y obtener resultados.  En esta ocasión, el objetivo no es ese.

En este artículo, solo pretendo que logres comprender todo lo que podrías llegar a conseguir si desde ya, comienzas a trabajar con el equipo y las herramientas adecuadas de Business Intelligence.

¿La estrategia planteada es realmente la más idónea de cara a nuestros intereses?

¿Estamos siendo plenamente productivos/as?

¿Cómo están resultando nuestras decisiones?

¿Qué ingresos medios hemos obtenido en los últimos 12 meses?

¿Realmente este servicio nos ayuda? ¿O, por el contrario, no está perjudicando?

Hazte una más:

¿Me interesa adelantarme a los tiempos para ver si las decisiones de hoy son un beneficio positivo del mañana? 

Seguro que estas cuestiones te suenan familiares si eres quien tiene el poder de decidir el rumbo de un área, grupo u organización… y es lógico, cuando en juego hay tanto trabajo, esfuerzo y por supuesto, intereses económicos

datos

¿Y si ahora te digo, que todas ellas tienen respuesta y fácil solución? Respuestas certeras, en base a la información que tú mismo/a irás almacenando. Sin trampa ni cartón. Sin reinventar nada, pero si reacondicionando tu forma de utilizar lo que antes tenías en una base de datos de no se sabe dónde, sin entender realmente de que servía.

Power BI es la herramienta de Business Intelligence idónea para ello, pero para que trabaje a la perfección, necesitarás tener claros varios conceptos.

La base de una buena respuesta es crear un buen modelado de datos, y para ello, por supuesto, saber qué información recopilar sobre tus clientes. Quizás menos datos de los que ya almacenabas, pero si los correctos para que Power BI haga el resto del trabajo por vosotros.

Una vez tengas toda la información reunida, es el momento de exprimir sus funciones y, aunque no lo creas, las posibilidades son ilimitadas.

¿Entre posibles ejemplos? Pues cientos para cada sector o especialización. Tantos como ideas pasen por tu mente. Por poner algunos…

Power BI te ayudará a comprender qué artículo tiene más aceptación entre la gente joven. Si ese producto se vende más en verano que en invierno, y quizás así focalizar tus esfuerzos y procesos de desarrollo en otros diferentes dependiendo del momento en que os encontréis. En qué zonas está funcionando más, cómo está afectando el precio a todo ello…

Quizás necesites conocer qué empleados/as tienen más eficiencia dependiendo en que sección desempeñan su trabajo, y conseguir así que aumenten su productividad. O saber quién es más hábil vendiendo determinados productos y asignar mejor sus funciones dentro de la compañía.

O como consultando una API de una red social, y gracias a la inteligencia artificial, poder comprender si una línea de producto está cumpliendo con las expectativas solo observando las imágenes que en ella se publican, gracias a la integración con los servicios Cognitivos de Microsoft.  ¿No es genial que una imagen pueda llegar a aportar tan detallada información sin esfuerzo alguno?

Quizás también, y gracias a sus funciones de “Machine Learning”, debido a un ingreso masivo de pacientes en un hospital (seguro que os suena el caso) necesites predecir en qué momento, de seguir habiendo ingresos, vas a ocupar el 100% de tus habitaciones, provocando un colapso en el servicio, pudiendo así adelantarte a los acontecimientos y buscar soluciones anticipadas.

Todo ello sin decir que, por supuesto, cada uno de los empleado/as, áreas o dependencias repartidas por diferentes puntos geográficos, puedan tener toda la información en tiempo real de lo que está sucediendo en cada momento, y así poder mejorar las sinergias que se producen, favoreciendo trabajar en una misma dirección a todos ellos/as.

Las necesidades para cada empresa, sector, industria, pueden ser de lo más diverso. Detrás de cada pequeña o gran área de negocio, existe la necesidad de conocimiento para que los intereses no se vean mermados por la competencia del entorno, o como no, en el océano que hoy es Internet. Ahora de vosotros/as depende, utilizar toda esa información en una herramienta positiva y funcional a favor.

El mundo del Big Data y de la transformación digital galopa cual manada de “Cavallino´s rampantes” desde lo alto de una colina. Avanzando hacia nosotros de como si de un ciclón se tratase, sin poder remediar que tarde o temprano nos acabarán alcanzando. En nuestras manos está si adelantarnos a su movimiento y unirnos a su imparable corriente… o esperar a que todos ellos nos pasen por encima sin poder remediarlo.

 

Llegado ese momento, quizás ya sea tarde…

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