Ahora que ya hemos pasado el apretón inicial de tener que implementar soluciones de teletrabajo de un día para otro, debemos de pararnos a reflexionar sobre cual es la mejor infraestructura que permita a nuestras organizaciones adaptarse a estos cambios, y consolidar los pasos hacia la tan añorada Transformación Digital, que nos hemos vistos obligados a dar debido a la pandemia.

Arquitectura Data Center

El cambio debería de empezar por definir una arquitectura que sea capaz de dar respuesta a entornos cambiantes, y de evolucionar con el negocio y las contingencias que nos podamos encontrar. En base a esto, lo primero sería tener claro que Arquitectura de Data Center se adapta mejor a las necesidades de la organización. En este punto existen tres aproximaciones fundamentales:

  1. Entornos Hiperconvergentes, que proporcionen la agilidad suficiente a una infraestructura que se quiere mantener On-Premises. En este caso, 2020 ha marcado un punto de inflexión para este tipo de soluciones y hemos abordado varios proyectos en la segunda mitad del año.
  2. Hiperconvergencia pero con Co-localización, o lo que es lo mismo, confiar en un proveedor de Nube Privada, como somos en Verne, para ubicar parte de esa infraestructura Hiperconvergente y disponer de un escenario
  3. Cloud Público, extendiendo esa infraestructura con soluciones como Azure VMWare, que permite dotar de flexibilidad Cloud Pública a esos entornos hiperconvergentes.

Creo que no es necesario comentar que estos escenarios son evolutivos, en el sentido de que podemos ir adaptando, e incluso, a día de hoy, podríamos disponer de una aproximación que incluya los tres puntos anteriores. 

Seguridad

El segundo punto a tener en cuenta es la seguridad. Debemos de definir una aproximación holística que tenga en cuenta tanto las comunicaciones, como los servicios y aplicaciones, usuarios y dispositivos.  Los patrones de utilización y acceso han cambiado en los últimos años, y estos cambios se han visto amplificados debido a la pandemia y la necesidad de teletrabajo. Las típicas VPN empresariales han dejado de ser el método más adecuado de conexión y protección de acceso, y veremos en los próximos meses como soluciones de tipo SDWAN, irán ganando terreno para proteger esos entornos Data Center flexibles y dinámicos. Además, debemos de volver a prestar mucha atención a la protección del Endpoint, que en los últimos años había caído en el olvido. Disponemos a día de hoy de muchos trabajadores trabajando en sus propios dispositivos, conectados a redes personales poco seguras, y con poca concienciación y conocimientos con respecto al uso de las tecnologías. Este es el cóctel perfecto para que los ciberdelincuentes campen a sus anchas. Se hace indispensable proteger esos dispositivos y puestos de trabajo, y concienciar a los usuarios sobre el uso correcta de sus herramientas cotidianas. Uno de los servicios que más me gustan de nuestro portfolio, son las campañas de concienciación, que permiten entrenar y medir la respuesta de los trabajadores ante los cebos y las trampas que les vamos planteando. Gamificación en la formación de la ciberseguridad. 

Sistemas de recuperación ante desastres

Y como tercer punto, pero no menos importante, la frase que se me quedó grabada en mis primeras semanas de Universidad: “Nunca subestimes el ancho de banda que te puede proporcionar una cinta de seguridad”. Obviamente las copias de seguridad ya no son, a día de hoy, en cinta afortunadamente, pero sigue siendo necesario disponer de sistemas de recuperación ante desastres, que nos permitan recuperarnos de cualquier tipo de fallo o inconveniente en nuestra arquitectura, ya sea un problema Hardware, un desastre natural, o un ciberataque. Hoy en día este tipo de solución funcionan ya como un servicio (Disaster Recovery as a Service DRaaS), y van más allá de una copia de seguridad, y son indispensables para asegurarnos la continuidad de nuestro negocio. En Verne, proporcionamos este tipo de servicios, tanto en infraestructuras propias dedicadas a tal fin, como utilizando servicios de Cloud Pública de diferentes fabricantes, lo que proporciona la flexibilidad necesaria ante cada escenario.

Creo que nadie puede garantizar como será el futuro, si volveremos a las oficinas, continuaremos con el teletrabajo o se impondrá un entorno flexible. En cualquier de los casos, nuestras infraestructuras deben de tener la flexibilidad y adaptabilidad necesaria para poder responder a diferentes escenarios, por lo que nuestras inversiones deberían de ir enfocadas a garantizar esa flexibilidad.

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